HOMENAJE A LAS ANDERAS DE SANTA POTENCIANA.


Desde el año 2001 en que se autoafirmó un grupo de valientes mujeres como anderas de nuestra patrona y paisana Santa Potenciana, cada segundo domingo del mes de Mayo, cuando la primavera viste con todo su esplendor a la naturaleza con los arboles florecidos, las flores en todo su apogeo con una inmensa gama de colores que nos alegran la vista, y los diversos pajarillos rebosantes de vida, con sus diversos trinos nos relajan los sentidos. Estas formidables mujeres, la mayoría de ellas casadas, tienen que hacer un hueco en sus vidas para cuando se acerca la romería, poder acudir al ensayo para que cuando llegue el momento todo salga perfecto.
A las 9,30 de la mañana del florido mes de Mayo, la Plaza de la Constitución se va llenando de gente para acompañar a la Santa al Batanejo, y dentro del templo, las anderas esperan con entusiasmo el momento de sacar a nuestra patrona.
Por fin llega la tan ansiada hora, y entre el continuo repicar de campanas, cánticos, música y aplausos, sale de la parroquia la sagrada imagen portada por las anderas, que se turnarán en el camino hasta la salida del pueblo, donde la espera una carroza cubierta de flores para llevarla hasta el puente, donde las anderas la cogen de nuevo haciendo el camino hasta su templete, donde la colocan para la celebración de la eucaristía. Terminada la santa misa, las anderas y demás romeros se reúnen con familiares y amigos para pasar un gran día de sana convivencia. El Batanejo es un extenso paraje poblado de grandes y frondosos eucaliptos a dos kilómetros del pueblo, equipado con luz eléctrica, dos fuentes de agua potable, servicios para caballeros y señoras, barbacoas, mesas con bancos y papeleras. Dicho paraje tiene una gran parte de su perímetro rodeado por el rio Guadalquivir.


Cuando a las 7 de la tarde, suena la campana anunciando el regreso al pueblo con la Santa, las valientes anderas se arman de generosidad hacia su patrona y la cogen para sacarla a la carretera donde la suben a la carroza, que la traslada a paso de hombre hasta la entrada al pueblo. Una vez más, y aunque un poco cansadas, el cariño y la fe que procesan a la Santa, las inunda de fuerza, y otra vez más junto a la patrona, las protagonistas son las anderas, ellas no se cansan, sus hombros son las columnas donde se apoyan las andas de la reina del pueblo, nuestra venerada patrona, que pasea sus calles bendiciendo a sus convecino, mecida con cariño y mimo por sus incondicionales anderas.
 
Artículo y fotos: Miguel Peinado Blanco

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