Aproximación histórica de Santa Potenciana


Virgen

Su nombre no consta en el actual Martirologio Romano

Martirologio Romano: En la ciudad llamada Villanueva de la Reina, en la región hispánica de Andalucía, santa Potenciana, virgen, que se santificó trabajando como tejedora en su propia casa. ( s. XII/XIII).

Etimológicamente: Potenciana = Aquella que tiene una gran fuerza interior, es de origen latino.

SANTA POTENCIANA, es la patrona de Villanueva de la Reina y se celebra su santoral el 15 de abril.

Potenciana vivía en el margen derecho del río Guadalquivir, en las afueras de Villanueva, cerca de un batán, que hoy en día aún desafía las furiosas crecidas invernales. Este batán afieltraba fibras textiles mediante golpes o percusión, apareciendo como una arquitectura de sillares toscamente labrados de arenisca, unidos por una argamasa o calicanto y con cerramiento casi plano. En su base destacaron, en su día, tres canales paralelos al sentido de la corriente, a nivel del propio río, con el objeto de aprovechar la fuerza del agua para mover un mecanismo que la llevaba a unos enormes mazos que golpeaban la lana. Potenciana, patrona de Villanueva de la Reina (Jaén), la ubican en el año 1200 de la era de Cristo, en plena época mozárabe. Tuvo como oficio el de tejedora e hizo vida eremítica. Su martirio consistió en emparedamiento.

El pueblo de Villanueva y la comarca de Andújar la consideraban Santa, visitando el sepulcro situado en la ribera septentrional del río Guadalquivir para pedir su intercesión en las enfermedades y otras necesidades.

Tal vez el acontecimiento más importante en la historia de Villanueva de la Reina haya sido abrir el sepulcro. Este hecho tuvo lugar en el año 1.628 y fué ordendo por el Cardenal D. Baltasar de Moscoso y Sandoval, quien también mandó que se hiciese un proceso sobre los milagros llevado a cabo por el cura párroco de Villanueva D. Juan Acuña del Adarve. Dicho proceso culminaría en 1.638 cuando fue elevada a los altares por Urbano VIII.

Artículo: M.R. Arévalo y Gabriel Castilla
Fuente: Catholic.Net

Hace tiempo, desde Filipinas se me planteó una pregunta relacionada con la existencia y naturaleza de una tal Santa Potenciana, que respondí en un artículo titulado “Santa Pudenciana o Potenciana”. Dado que en ese momento tan sólo conocía una Santa Potenciana, que es como también es conocida Santa Pudenciana, virgen y hermana de Santa Praxedis, respondí haciendo alusión a ésta última. Pero habiendo llegado a mi conocimiento la existencia de otra Santa Potenciana, quiero complementar aquel artículo con este nuevo, presentado en varias entregas, para tener toda la información disponible y quien preguntó decida si posiblemente era ésta la Santa Potenciana por la cual estaba preguntando. 

Este informe no es mérito mío, sino de Alonso Medina Arellano, vecino de Villanueva de la Reina, donde se venera a esta Santa, que podría ser perfectamente la que está vinculada al colegio filipino por el cual se nos preguntaba en el anterior artículo:

“Mucho se ha escrito sobre Santa Potenciana, patrona de Villanueva de la Reina, sobre todo en el siglo XVII, época en la que se oficializa su culto, en un interesante contexto historiográfico provincial que coincide con una eclosión de la imprenta sin precedentes, sobre todo en la publicación de temas hagiográficos. A pesar de todos los documentos, impresos y manuscritos, que se conservan, poco se sabe sobre la Santa. Tras la maraña de memoriales, apologías, antiapologías, corografías antiguas y juegos florales modernos, se vislumbra en la bruma de la historia la figura imprecisa y desvaída de una mujer sencilla y virtuosa.

Dentro de las lógicas limitaciones que impone la escasez de datos, el presente artículo tiene por objeto hacer un intento de aproximación histórica a lo que pudo ser esta piadosa mujer, contextualizando sus circunstancias. De todo lo que se conserva podemos destacar las siguientes realidades históricas:

- Existía una sepultura con unas inscripciones en la iglesia de los Santos, en el márgen derecha del Guadalquivir aguas arriba de Villanueva, que decían que allí estaba el cuerpo de Santa Potenciana.
- Había memoria histórica colectiva de que correspondía a una mujer que vivió pobremente ejerciendo el oficio de tejedora y que vivió en un aposento anexo a la dicha iglesia.
- Vivió con fama de santidad y fue enterrada en aquella iglesia.
- Se recurría al sepulcro para sacar tierra del mismo a la que atribuían propiedades milagrosas para curar enfermedades, sobre todo “ciciones” (fiebres palúdicas), endémicas en la zona.
- Se inició un proceso para amparar su culto por iniciativa del prior de Villanueva, Juan Acuña del Adarve. Algunos declarantes en el proceso recordaban haber visto vestigios del telar en el que tejía, y otros manifiestan haber oído que vivió emparedada en dicho aposento anexo a la iglesia.
- En 1628 fue abierto el sepulcro y sus reliquias fueron trasladadas a Villanueva hasta la construcción de una nueva ermita. Algunas de estas reliquias se trasladaron a Andujar y otras a la catedral de Jaén.
- En 1636 fue oficializado su culto por el obispo Moscoso de Sandoval.
- El 15 de abril de 1640 sus reliquias fueron trasladadas a la nueva ermita, ya reedificada. Años después, ante el temor de las crecidas del río, estas reliquias fueron trasladadas a la iglesia de Villanueva; y allí estuvieron en una urna hasta que en el expolio y devastación de la iglesia en 1936 fueron arrojadas al río.

Artículo: Meldelen
Colabora: Alonso Medina
 Año: 2009


“Coinciden todos los autores que tratan el tema en que no se puede precisar en qué época vivió. Rus Puerta es el único que aventura que pudo ser en “época mozárabe”, hacia el siglo XII. Se basa para ello en una inscripción, que reproduce, que había en una piedra del edificio de la citada iglesia; pero tal datación ya fue considerada errónea por Jimena Jurado. Este historiador hace ver que Rus Puerta confundió letras latinas con cifras romanas. Don Alfredo Cazabán también desautorizó tal datación por el mismo motivo. Además la datación del edificio no sería necesariamente la misma que la del sepulcro que nos ocupa. Como ya escribimos en otra ocasión, nos inclinamos a pensar que la antigüedad del mismo no fue mucha respecto a la época en que los testigos se manifiestan en el interrogatorio (1628). Aunque los emparedamientos (reclusiones voluntarias para hacer vida de penitencia) están documentados en toda la Edad Media, el hecho de que algunos testigos de más edad alcanzaran a ver el aposento en el que vivió y vestigios del telar nos hace suponer que la antigüedad no debió ser más allá de los siglos XVI o XV, en cuyo contexto histórico, sociológico y religioso encaja perfectamente, lo que no quita un ápice a los méritos y virtudes de aquella santa mujer.

La mujer tejedora, paradigma de la virtud desde la cultura clásica, recluida en vida eremítica en aposentos anexos a una iglesia fue muy común en la Edad Media. De las mujeres piadosas solas, recluidas (emparedadas) y dedicadas a labores textiles hay muchos testimonios. Son relativamente frecuentes en estos siglos las mandas testamentarias destinadas a dar limosnas con ruego de rezos a las mujeres retiradas en anexos a las iglesias haciendo vida de penitencia.

Estas mujeres recibieron en determinados momentos protección real y privilegios especiales. De Isabel la Católica se conserva un privilegio de 1481 concediendo la exención de pago de alcabalas “a cualesquiera emparedadas de cualesquiera ciudades, villas y lugares de nuestros Reynos”. Están documentadas en la Edad Media en toda la campiña andaluza. Desde el punto de vista religioso eran mujeres solteras o viudas sin la profesión de votos religiosos; desde el punto de vista socioeconómico estas mujeres procedían en su mayoría de sectores humildes de la sociedad. Aunque en estos siglos hubo muchas fundaciones de conventos, esto no satisfacía la vocación religiosa o el afán de retiro de estas mujeres que no poseían recursos para la dote preceptiva para entrar en los mismos. Tenían que ganarse el sustento tejiendo, trabajo muy compatible con la vida recluida que llevaban, fiel al viejo principio monástico medieval “ora et labora”.

También hay bastantes alusiones a estas mujeres en la literatura medieval. Gonzalo de Berceo nos ofrece en el siglo XIII sendos testimonios literarios glosando las figuras de dos santas con el nombre de Oria: Santa Oria Silense, que vivió emparedada en el monasterio de Silos (Burgos), y Santa Oria Emilianense, que vivió emparedada en el monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja). Entre otras muchas alusiones literarias de la época podemos citar al Ciego de “El Lazarillo” que en el repertorio de oraciones populares que recitaba incluye la “oración de la emparedada”.

Artículo: Ramón
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